Debajo del agua
Video proyección sobre pecera, agua y remolachas - Museo Marte, 2019 – 2023 - 09:47 Min
La pieza dialoga con la palabra poética como medio de evocación de emociones y sensaciones
poderosas en el ser humano, en la acción repito un poema que escribí hace algunos años con una
carga existencial muy grande, el texto cuestiona el vacío y la inconformidad de estar vivo
acoplados a un sistema de normalización mediocre de expectativa humana, el poema se
convierte en una letanía mientras la palabra en tiempo real es capturada y manipulada
electroacústica-mente por el músico David Guardado, quien juega acentuando tiempos, ritmos,
ecos y deformando sentido.
El cuerpo dentro de una pecera de agua, simboliza aquello que esta fuera de lugar, aquello
atrapado, reprimido, violentado, limitado; forzado a habitar desde la vitrina artificial, en estado
alterado de vulnerabilidad, sin embargo el agua como elemento onírico de sanación funciona
como la placenta donde se libera el inconsciente, y todo lo que no se dice ni se acepta en la
normativa social, aquello que solo puede habitar debajo del agua. El agua se vuelve el mecanismo
de liberación, y a la vez la purga dónde se ahogan las penas.
En la acción el público es invitado a participar, se les invita a verter cilindros de hielo sobre el
cuerpo del performer, el hielo vulnerabiliza el cuerpo, lo eleva a un estado de contención máximo,
la palabra poética es alterada por las sensaciones del frío, el cuerpo se adormece y permanece
inmóvil, el simbolismo de aquietamiento es evidente. La acción remite a un proceso de
adormecimiento de la fuerza indomable de la persona para saber sobrevivir en un mundo
inhóspito, en un sistema enfermo, al que todos nos adaptamos por conveniencia. El cuerpo
femenino se derrama sobre sí mismo, entra en un proceso de dolor, de catarsis; las remolachas
representan ese fruto prohibido, saturado, barroco, inconsciente con un majestuoso color que no
es ni rojo, ni púrpura: es color remolacha, un color escandaloso, saturado, violentado
imprescindible; el cuerpo se vierte a sí mismo derramándose para asumir su valentía, su
feminidad, su mancha y su dolor, el dolor de muchas mujeres que a lo largo de la historia no han
tenido la oportunidad de comunicar, sanar y liberar su pesadumbre.









